Asociación de individuos que se benefician mutuamente. Un ejemplo son los líquenes, que están formados por la asociación de un hongo y un alga. El primero proporciona protección y humedad a la segunda, que a cambio cede al hongo parte del alimento sintetizado por ella. Otro ejemplo son las leguminosas y las bacterias fijadoras de nitrógeno asociadas a sus raíces.
La simbiosis proporciona unos beneficios mutuos tan grandes que permite a los simbiontes colonizar zonas en las que individualmente no podrían subsistir (por ejemplo, el alga o el hongo de un liquen, por separado, no podrían vivir sobre una roca); son asociaciones permanentes y la muerte de uno de los dos organismos asociados puede provocar grandes alteraciones al otro, incluso la muerte. Las simbiosis de bacterias fijadoras de nitrógeno y las raíces de leguminosas se utilizaban para enriquecer de nitrógeno el suelo mediante el sistema de barbecho de tres hojas: un año se sembraba cereal; al siguiente, leguminosas, y el tercero se dejaba en barbecho.
Es sencillo encontrar en la ciencia-ficción ejemplos de simbiosis. Así, en la novela FLANDRY, AGENTE DEL IMPERIO TERRESTRE, de Poul Anderson, se describe una tríada de animales alienígenas que pueden vivir independientemente, pero cuya inteligencia aparece sólo si se unen en simbiosis. Los conocimientos se transmiten de padres a hijos o dentro de la tribu por los integrantes de la tríada, o de cualquier otra tríada. Cada uno de los individuos de la tríada son intercambiables por otros. El resultado es un individuo diferente, con conocimientos y aptitudes diferentes. Otro relato conocido que aborda este tema es LOS MUNDOS INTERIORES, de William Morrison, donde se describe una curiosa asociación simbiótica entre unos grandes cuadrúpedos y unos seres telépatas que viven en el interior de sus cuerpos, correspondiendo estos últimos con su inteligencia al cobijo que reciben de sus huéspedes. En una de las spin-offs de la serie Star Trek, DS9, uno de los personajes principales es un trill, un alienígena compuesto del hospedador y el simbionte. Cada uno de estos simbiontes, virtualmente inmortales, pasa de un hospedador a otro a lo largo de los años; el trill resultante mantiene su personalidad intacta, lo que hace suponer que los recuerdos y el carácter del trill residen en el simbionte.