Sucesión de episodios (televisivos, radiofónicos, novelísticos) que son partes consecutivas de la narración de una historia y que contienen el final del episodio anterior y tan sólo el principio del actual.
Para entendernos; un serial es un culebrón La técnica de los seriales es muy sencilla, aparte de una componente melodramática muy elevada, una acusada tendencia a la sobreactuación, y una verosimilitud más que dudosa, la finalización del episodio debe producirse en un momento en el que el bueno está amenazado por alguna pérfida idea del malo, de la que le resultará francamente difícil salir... hasta que durante los cinco primeros minutos del siguiente episodio una inteligente decisión o una circunstancia afortunada le saca del embrollo sin haberse despeinado... pero más o menos en el tercio final del episodio el malo pergeña un nuevo plan, tan perverso como obviamente infalible... y así hasta el infinito.
Los antecendetes de los seriales (termino más bien radiofónico) y culebrones están en los folletines o folletones, relatos que los periódicos de finales del XIX y principios del XX ofrecían a sus lectores.
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