Realismo mágico

Más que un género literario es una forma de escribir en la que se funden la realidad con elementos fantásticos, mágicos y fabulosos, de modo que no son por si mismos el elemento fundamental del argumento, si no una parte más del entorno en el que el autor sitúa su obra. Esencialmente es una literatura de contrastes, en la que la circunstancia mágica sirve de contrapunto a situaciones cotidianas, (en CIEN AÑOS DE SOLEDAD, de Gabriel García Marquez, la ascensión a los cielos de Remedios la Bella mientras dobla las sábanas) como forma de concretar la pureza de un ideal (el caballero Agilulfo en EL CABALLERO INEXISTENTE, de Italo Calvino) o simplemente como vehículo para cuestionar la realidad (la reducción paulatina hacia la nada que sufren los protagonistas de LA ESPUMA DE LOS DIAS, de Boris Vian)

El realismo mágico ha sido cultivado fundamentalmente por autores iberoamericanos (Gabriel García Marquez, Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes), en menor medida por escritores europeos de ámbito latino (Italo Calvino, Boris Vian, Rafael Sánchez Ferlosio, Alvaro Cunqueiro) y con un impacto prácticamente nulo fuera de éste ámbito, circunstancia más que notable, puesto que la mayor parte de la literatura puramente fantástica es de procedencia anglosajona.

Debido a esta circunstancia, el realismo mágico apenas ha tenido influencia en la ciencia-ficción. Por un lado el espíritu racionalista propio del género, y por otro la enorme influencia de la fantasía anglosajona, apenas han dejado alguna puerta para que autores como los ya mencionados Italo Calvio y Boris Vian, hayan conjugado ciencia-ficción y realismo mágico, o Stanislaw Lem ronde muy de cerca esa forma de escribir (¿que son, al cabo, los viajes de Ijon Tichy?)

© Francisco José Súñer Iglesias, (279 palabras)