Es un movimiento de bamboleo del eje terrestre, similar al de una peonza girando, que hace que la proyección imaginaria del mismo sobre la bóveda celeste vaya desplazándose a lo largo de unos 26.000 años dibujando una circunferencia.

Una de las consecuencias de este movimiento periódico es el desplazamiento de los dos polos celestes, lo que hace que no siempre haya sido la actual Estrella Polar la que marque el polo norte geográfico. Este movimiento es responsable asimismo del desplazamiento de los signos del Zodíaco, que en tiempos de la culturas babilónicas correspondían con las constelaciones del mismo nombre pero actualmente coinciden con el signo contiguo. Se trata, pues, de uno de los múltiples argumentos que descalifican el presunto carácter científico de la astrología.

De forma habitual, sirve como pista en muchos relatos, sobre todo fantásticos y de terror, para datar antiguas inscripciones y viejos pergaminos, deduciendo su edad a partir de las descripciones de las posiciones de las estrellas que contienen.

© José Carlos Canalda, Francisco José Súńer Iglesias, 27 de julio de 1999


Creado: 27 de julio de 1999
Última actualización: 05 de agosto de 2007 a las 08:55  Bienvenida  Mapa del Sitio