En general, la memoria de un ordenador es el lugar donde se almacena la información, y cualquier dispositivo en disposición de efectuar ese trabajo serviría, pero lo cierto es que debido a la gran diferencia de velocidad de lectura y escritura existentes entre ellos no todos serían igual de funcionales, y se ha terminado por considerar como memoria exclusivamente a los dispositivos sin partes móviles basados en la tecnología de los semiconductores.
El ordenador utiliza la memoria como almacén temporal de los programas y datos que trata la CPU. La CPU lee en la memoria las instrucciones de los programas que a la vez le indican que hacer con los datos. Cuanta más memoria disponga un ordenador más programas y más datos podrá tratar a la vez, cuando la disposición de memoria es limitada, el sistema operativo se encarga de liberar parte, almacenando el contenido de forma provisional en un dispositivo de almacenamiento, para que la CPU pueda tratar otros programas y datos.
Como ya se ha dicho, actualmente las memorias son conglomerados de transistores fabricados en finas láminas silicio mediante métodos más propios de las artes gráficas. También se utilizaron en los primeros tiempos de la informática tubos de rayos catódicos o entramados metálicos con toroides de ferrita magnetizados en los cruces, y hoy día se investiga con otros materiales, como cristales polarizados, e incluso con neuronas y la propia estructura atómica de la materia.