En un intento de defender a la ciencia-ficción de los ataques que la acusan de literatura escapista, intranscendente e infantilodide, desde los círculos de escritores, críticos y, en general, aficionados al género existe la tendencia a llamarla literatura de ideas en un intento de dignificarla ante el mundo exterior.
Con esta descripción, se trata de hacer comprender que, para su gestación, la ciencia-ficción hard y soft se nutren fundamentalmente de la extrapolación de sucesos y técnicas actuales a un futuro (o pasado) más o menos cercano para, de ese modo, componer fábulas con su correspondiente intención moralizante o como advertencia de lo que puede venir si no se tiene cuidado en el uso de la ciencias técnicas y sociológicas.
Por otro lado, las ideas y la imaginación son fundamentales en la ciencia-ficción por cuanto el autor que recrea sociedades y razas de la nada debe hacerlas de modo que sean exóticas y fascinantes, pero sin llegar a ser inverosímiles.
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