Raza alienígena creada por Frederik Pohl.

Los Heechees hicieron su primera aparición en la novela PÓRTICO en 1977, aunque sería más propio hablar de su no-aparición. Su presencia en la novela queda perfectamente reflejada en la frase por sus obras los conoceréis. El primer contacto humano con los Heechees se produce gracias al descubrimiento de algunos túneles en Venus, donde hallan herramientas y otros artefactos. De sus hallazgos se deduce que los Heechees son una muy antigua y avanzada raza aparentemente ya desaparecida. El descubrimiento de una nave Heechee totalmente operativa resulta ser mucho más importante, ya que los conduce a Pórtico, un asteroide de órbita perpendicular a la eclíptica donde hallan casi mil naves más en perfecto estado de funcionamiento.

Las naves Heechees pueden alcanzar velocidades MRL y son tremendamente intrigantes para los humanos. Pilotarlas es sencillo (al menos, los instrumentos que pueden manipular), y aparentemente sólo es posible seleccionar ciertos destinos programados. Cientos de prospectores de Pórtico arriesgan sus vidas en busca de la fortuna volando literalmente a ciegas en las naves Heechees, en viajes que terminan casi siempre en el más terrible de los desastres, pero en sus exploraciones encuentran nuevos indicios sobre los desaparecidos Heechees. Una de las conclusiones obvias es que debían ser tremendamente curiosos y estaban especialmente interesados en la astrofísica, ya que muchas naves admiten como destino sistemas con estrellas de neutrones, agujeros negros, protoestrellas y otros fenómenos del universo. Algunas prospecciones desde Pórtico permiten a los humanos hallar más muestras fascinantes de la tecnología Heechee, que aunque pueden ser utilizadas no son todavía comprensibles por la ciencia; basten como ejemplos el metal que reviste los túneles Heechees, de composición conocida pero que emite luz constantemente por algún proceso ignorado, o las gemas de fuego, que proporcionan un nuevo material piezoeléctrico que revoluciona las telecomunicaciones humanas.

El auténtico conocimiento de los Heechees llega al final de TRAS EL INCIERTO HORIZONTE, la segunda novela de la Saga de los Heechees, y sus continuaciones, EL ENCUENTRO y LOS ANALES DE LOS HEECHES, donde los misteriosos alienígenas emergen del escondite al que se habían retirado. Los Heechees resultan ser bípedos de aproximadamente metro y medio de altura, que evolucionaron de una forma de vida terrestre que vivía en madrigueras, lo que explica su afición por los túneles. De hecho duermen enroscados en una especie de nidos. Anatómicamente son muy similares a los seres humanos. Su cabeza, de aspecto cuadrado, está coronada por una especie de pelambrera, y tiene dos ojos con una especie de pupila en forma de X, nariz y boca con una lengua bífida. La piel de un Heechee tiene un aspecto similar al del plástico, de un color marrón, donde todos los tendones se marcan como alambres.

Sus piernas están muy separadas, ya que nacen a los lados de la pelvis. Ese espacio extra entre las piernas es usado por los Heechees para transportar vainas con forma de huso donde llevan pertrechos, una pequeña fuente de microondas imprescindible para su buena salud, y a uno o más de sus antepasados almacenados en un soporte informático. Esta es la respuesta al misterio de los extraños asientos en las naves Heechees, con su aspecto en V; los Heechees disponen la vaina en el medio y se sientan sobre ella. Para completar un aspecto casi paródico, los Heeches son bastante anchos de hombros, aunque vistos de perfil, y salvo su estómago, son casi planos. Al igual que los humanos, tienen dos sexos.

En una especie de apostilla recientemente publicada, LOS EXPLORADORES DE PÓRTICO, Pohl proporciona más detalles sobre el universo de su saga y los Heechees. Éstos no conocen la política como tal. Su organización social incluye familias, pero no tribus, clanes ni gobiernos, y su economía no emplea el dinero como medio de intercambio. Al parecer, toda su estructura social deriva de los primitivos Heechees, cuyas estructuras sociales estaban basadas en dominios territoriales de los distintos individuos. Este hecho parece explicar la ausencia de conflictos entre grandes grupos y el desarrollo de ejércitos y naciones, aunque hace difícil entender como fueron capaces de abordar proyectos tan complejos como la conquista del espacio.

© Jacobo Cruces Colado, 17 de octubre de 2000


Creado: 20 de octubre de 2000
Última actualización: 17 de junio de 2007 a las 09:29  Bienvenida  Mapa del Sitio