Sustancia química secretada por los seres vivos que induce una respuesta en otro individuo de la misma especie. Las feromonas menos conocidas por el gran público, pero mejor documentadas científicamente, son aquellas que consiguen atraer a una gran cantidad de congéneres, especialmente insectos. Efecto que unido a su efectividad a bajas concentraciones, ha sido utilizado por la industria química para el control de plagas agrícolas o de productos almacenados. Las feromonas al alterar o modificar el comportamiento normal de las plagas consiguen que el insecto causante de la misma, recordemos que estas sustancias son específicas de cada especie, se concentre en un área concreta permitiendo un mejor control y una elección más apropiada del método de erradicación. El sistema también permite la detección temprana de plagas, otro factor que también contribuye a mejorar su control y erradicación.
En cambio, las feromonas sexuales, aquellas cuya misión es atraer a los miembros del sexo opuesto (algo bien documentado en insectos y roedores pero no en humanos) ha sido ampliamente publicitado por la industria de la perfumería para vender productos con supuestas feromonas humanas. Lo científicamente comprobado es que la mayoría de los mamíferos pueden detectar las feromonas a través de su sistema olfativo y de otro órgano localizado en el interior de la nariz, el órgano vomeronasal. Lo que no está claro es si los humanos tenemos feromonas que puedan desencadenar respuestas similares. Mientras que un grupo de investigadores afirma tener evidencias de que la nariz humana posee un órgano vomeronasal activo y puede secretar y detectar feromonas, otros investigadores son más cautelosos y admiten únicamente que los humanos podríamos tener los restos de este órgano enterrados profundamente en la cavidad nasal sin que ello suponga la existencia de receptores activos o un nexo que vincule esta estructura con cerebro. A pesar de no saberse a ciencia cierta la causa, si que parece existir alguna forma de comunicación química entre los humanos
Otro tercer tipo de feromonas son las utilizadas por los mamíferos para marcar el territorio. Tanto la orina como el exudado vaginal son fuentes de feromonas así como algunas glándulas cutáneas de la zona de la cabeza y el área perianal. Como norma general podemos concluir que las feromonas son necesarias para la comunicación olfativa y el reconocimiento individual.
Como ejemplo dentro de la literatura de ciencia-ficción tenemos LOS INGENIEROS DEL MUNDO ANILLO de Larry Niven., novela en la que las feromonas sexuales son empleadas por unos vampiros para estimular la actividad sexual de la gente y poderlos vampirizar mejor.
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