Una disolución es una mezcla íntima, a nivel molecular o iónico, de dos substancias, una mayoritaria llamada disolvente, que por lo habitual es líquida, y otra minoritaria llamada soluto. Las disoluciones son sumamente frecuentes en la vida cotidiana; basta con considerar, por ejemplo, el agua de mar, que es una disolución de diversas sales en agua; el vino, que es una disolución de etanol y otras substancias también en agua; las bebidas carbónicas, en las que el agua lleva disueltos anhídrido carbónico, azúcar u otros edulcorantes y sabores y colorantes más o menos naturales...

Claro está que no se trata de ejemplos únicos. Los botes de pintura contienen pigmentos disueltos en disolventes orgánicos, que al evaporarse dejan depositados éstos sobre la superficie pintada; muchas substancias químicas como el amoníaco, o los ácidos clorhídrico, sulfúrico o nítrico suelen presentarse en forma de disoluciones más o menos concentradas en agua; e incluso los líquidos orgánicos (sangre, jugos gástricos, fluidos celulares) no son sino complejas disoluciones de multitud de compuestos necesarios para la vida.

Dentro del campo de la ciencia ficción existe un ejemplo de disolución sumamente original, descrita por Isaac Asimov en un relato paródico de los artículos científicos titulado LAS PROPIEDADES ENDOCRÓNICAS DE LA TIOTIMOLINA RESUBLIMADA, escrito mientras realizaba su tesis doctoral. La originalidad de esta disolución consiste en que la tiotimolina (substancia evidentemente imaginaria) se disuelve en agua ANTES de entrar en contacto con ella. Posteriormente Asimov recuperaría la tiotimolina en varios relatos, utilizándola incluso como medio para realizar viajes al pasado.

© Jacobo Cruces Colado, José Carlos Canalda, 23 de diciembre de 1999



Creado: 24 de diciembre de 1999
Última actualización: 27 de mayo de 2007 a las 11:17  Bienvenida  Mapa del Sitio