Dinosaurios

De entre todos los animales extintos que habitaron en las distintas eras geológicas, sin duda son los dinosaurios los más famosos y conocidos por el gran público. Los dinosaurios fueron un amplio grupo de reptiles que constituyeron las formas de vida animal dominantes en la Tierra durante la Era Secundaria, o Mesozoica, subdividida a su vez en los períodos Triásico, Jurásico y Cretácico.

Hay que aclarar que algunos animales generalmente considerados como dinosaurios, tales como los ictiosaurios (reptiles marinos que recordaban a los delfines) o los pterosaurios (reptiles voladores que constituyen el equivalente a los actuales murciélagos) realmente no lo eran, sino que pertenecían a otros grupos distintos de reptiles; pero su coexistencia con los verdaderos dinosaurios y el hecho de que se extinguieran a la par que ellos hace que habitualmente se les haya tomado como tales.

Los verdaderos dinosaurios contaban con varios grupos diferentes y numerosas especies que ocupaban la totalidad de los nichos ecológicos de la Tierra mesozoica. En contra de la creencia popular los había de todos los tamaños, desde los que no abultaban más que una gallina hasta los gigantescos, los cuales han sido los mayores animales existentes sobre tierra firme (no sobre el planeta, puesto que les superan en tamaño las actuales ballenas). Los más conocidos son los terápodos, un grupo de enormes hervíboros como el brontosaurio o el diplodocus; los carnosaurios, carnívoros que andaban a dos patas, como el tiranosaurio, el alosaurio o, ya de menor tamaño, el velocirraptor; los dinosaurios acorazados, como el estegosaurio; los dinosaurios con cuernos, como el tricerátops; los iguanodontes, bípedos pero también herbívoros; etc.

Conviene advertir que, al contrario de lo reflejado en determinadas películas y obras de ciencia ficción, no todos los dinosaurios conocidos coexistieron en la misma época, ya que estos animales evolucionaron a lo largo de toda la Era Secundaria y ninguno de ellos vivió durante la totalidad de ésta. Más absurdo todavía resulta hacerlos coincidir con los hombres primitivos, como ocurre en películas tales como HACE UN MILLÓN DE AÑOS o CUANDO LOS DINOSAURIOS HABITABAN LA TIERRA, dos espantosos bodrios de los cuales lo único que se salva es la belleza de las presuntas trogloditas (y supongo, para la mujeres, también la de los trogloditas). Asimismo resulta inverosímil el frecuente tópico que recrea la Era Secundaria, por supuesto con dinosaurios incluidos en diferentes planetas, principalmente Venus; amén de que en Venus esto es completamente imposible, de poderse dar en algún otro planeta su fauna y su flora nunca podrían ser un calco de la terrestre.

Otra creencia falsa es la de suponer que los dinosaurios eran animales toscos y poco evolucionados. Muy al contrario, cada vez hay más evidencias de que se trataba de animales muy evolucionados que se expandieron por la totalidad del planeta durante un período de tiempo muy superior al de los actuales mamíferos. Muchos científicos asumen que incluso se trataba de animales de sangre caliente, como los actuales mamíferos y aves, e incluso es mayoritaria la opinión de que estas últimas descienden de antiguos dinosaurios. Es mucho lo que se ha hablado también de la súbita extinción de los dinosaurios, coincidiendo con el final del período Cretácico, aunque lo cierto es que los paleontólogos tienen registradas varias extinciones masivas, algunas de las cuales fueron incluso más graves que la de los dinosaurios aunque mucho menos conocidas.

Son tantas las obras de ciencia ficción que recurren a los dinosaurios, que resultaría imposible dar una relación exhaustiva de todas ellas. A modo de ejemplo, cabe reseñar PARQUE JURÁSICO y su mediocre secuela EL MUNDO PERDIDO, así como que ni siquiera el mismísimo Asimov renunció a ellos al ambientar una de las aventuras de Lucky Starr en el tópico Venus mesozoico que tanto éxito ha tenido dentro de la serie B. Una variante de los dinosaurios es la de los monstruos más o menos inspirados en ellos, de los cuales el ejemplo más palpable es sin duda el de GODZILLA.

© José Carlos Canalda,