Partiendo de la premisa de que la definición del género es una tarea complicada a causa de los múltiples escenarios y matices que engloba, se puede considerar como una definición bastante aceptable del género la que dan Eduardo Gallego y Guillem Sánchez en su ensayo ¿QUÉ ES LA CIENCIA-FICCIÓN?

La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional.

La clave está en el enunciado aceptable como especulación racional. En el ensayo citado, se plantean como conclusiones tres proposiciones fundamentales:

1. Se trata de una narración imaginaria.

Es decir, nada de lo que se cuenta en un relato de ciencia-ficción tiene o ha tenido lugar en el mundo que vivimos. Las películas APOLO XIII o ELEGIDOS PARA LA GLORIA, narran episodios de la conquista del espacio, es más, APOLO XIII transcurre prácticamente toda ella en el espacio exterior, pero lo que cuenta son hechos reales (dramatizados) de modo que no se pueden considerar ciencia-ficción, no obstante, SPACE COWBOYS, pese a transcurrir en el momento actual (contemporáneo al menos a la fecha de los hechos que se narran en la película) introduce toda una serie de elementos inventados por los guionistas que hacen que se pueda incluir perfectamente en el género.

2. Contiene una idea que produce una transformación del escenario narrativo hasta tal punto que deja de pertenecer a nuestra realidad empírica.

Ya sea temporal, tecnológico, científico o social, esa transformación ha de ser tal que el escenario elegido para la obra ya no sea reconocible como parte de la historia pasada, presente o futura. Si se trata de una transformación histórica estaremos hablando de una ucronía, (aunque a menudo se cuestione la pertenencia de este subgénero a la ciencia-ficción), aunque hay que tener cuidado con la ucronía pura, en la que se plantea una situación a partir de la cual cambia la corriente histórica posterior (ROMA ETERNA, FUEGO SOBRE SAN JUAN) de lo que es pura manipulación histórica para justificar según que estado de cosas actual. Los cambios tecnológicos, científicos o sociales hablan más del futuro que del pasado, aunque se pueden plantear en términos contemporáneos (PARQUE JURÁSICO), sin embargo, este tipo de obras tienden a encuadrarse en el llamado techno-triller, por lo tanto, la mayor parte de las obras de ciencia-ficción hablan de cómo será el mundo futuro y como los nuevos descubrimientos o los cambios de usos y costumbres afectarán a la humanidad.

3. Se pretende una racionalización de lo narrado, aunque esta racionalización sea meramente formal. Es decir, no es necesario que la ciencia actualmente conocida permita que ocurra lo planteado; basta con decir que una ciencia que hemos imaginado lo permitiría.

Todo lo que ocurre en una obra de ciencia-ficción tiene un poso racional. Esto no significa que esa racionalización sea el producto de una larga reflexión y un conocimiento profundo del medio que trata, en muchas ocasiones se exagera ese intento de explicar cada uno de los aspectos de la obra para darles un marchamo de plausibilidad científica, abusando entonces la tecnojerga. En el otro extremo está la ciencia-ficción hard, que se ajusta escrupulosamente a la ciencia conocida del momento de elaborar la obra, aunque a veces resulta demasiado árida para los lectores sin grandes conocimientos técnicos y científicos. Un término medio es plantear la parafernalia tecnológica y resolver cualquier duda respecto a su origen y principios con un simple No se como lo hace, pero funciona muy bien Justificación más que aceptable desde el momento en el que muy pocas personas saben a ciencia cierta como funcionan los aparatos que usan día a día. Por último, está la opción de obviar cualquier plausibilidad al respecto, la ciencia-ficción aporta simplemente un escenario más o menos futurista a partir del cual ambientar una historia que, en el sentido racionalista, se sostiene muy precariamente.

Naturalmente, esta propuesta de Gallego y Sánchez no es la única respecto a la naturaleza de la ciencia-ficción. aquí van unas cuantas aportaciones, extraídas de un artículo de Julián Diez, que es quien las glosa, para la revista Gigamesh:

Por supuesto que hay otras muchas, como estas;

Asimov añade un parámetro más; la componente aventurera de la ciencia-ficción, cuestión en la que acierta plenamente; el aficionado a la ciencia-ficción siempre busca en ella la aventura, lo que no implica que rechace formas más reflexivas, pero se muestra decididamente más crítico con éstas últimas que con las obras de cariz más aventurera.

Con todo, no es extraño que el aficionado aplique la máxima; ciencia-ficción es todo aquello que quiero que sea ciencia-ficción, que unida a aquella de ciencia-ficción es lo que se publica en las revistas y libros de ciencia-ficción (como se ve atribuida a Spinrad, pero que Asimov atribuye a su vez a Campbell) ayudan a comprender porqué resulta tan difícil definir el género.

Si quieres también puedes dar tu propia visión sobre el tema enlace a Notas

Estas son algunas de vuestras aportaciones:

© Francisco José Súñer Iglesias, 17 de junio de 1999


Creado: 19 de julio de 1999
Última actualización: 19 de julio de 2008 a las 13:17  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente