Un catalizador es una sustancia que modifica de alguna manera (normalmente acelerándolo o retardándolo) el desarrollo normal de una reacción química. Dicho en lenguaje llano, facilita atajos (si la acelera) o levanta barreras (si la retarda), pero no afecta al resultado final de la reacción, sino solamente a la forma en la que ésta se lleva a cabo. La naturaleza de los catalizadores es sumamente variada, y siendo los adecuados para cada caso pueden actuar sobre prácticamente cualquier tipo de reacciones químicas.

Los catalizadores tienen una enorme importancia en la industria química, ya que si no fuera por ellos muchos procesos industriales no podrían ser llevados a cabo, y como es fácil de imaginar, la introducción de un nuevo catalizador que permita incrementar a producción de una sustancia determinada puede reducir drásticamente su coste de fabricación. Pero sus aplicaciones se extienden también a otros campos. Un ejemplo conocido son los catalizadores con los que, desde hace algún tiempo, se equipan los tubos escape de los coches, cuya misión es la de oxidar el monóxido de carbono, que es un gas tóxico, convirtiéndolo en dióxido de carbono, mucho más inocuo.

Un detalle fundamental de los catalizadores es que la cantidad necesaria de los mismos suele ser muy inferior al volumen de los reactivos; sólo unos pocos gramos de un catalizador pueden ser suficientes para llevar a cabo la conversión de toneladas de los roductos de partida. Aunque teóricamente el catalizador no se gastaría nunca (es un simple intermediario) pudiendo ser recuperado una vez terminada la reacción, en la práctica no ocurre exactamente así, ya que siempre se produce cierto nivel de pérdidas, aunque el resto sí es reutilizable. Otro problema de los catalizadores consiste en el fenómeno denominado envenenamiento; los reactivos químicos utilizados en la industria química nunca son totalmente puros, y las impurezas presentes en los mismos, aun cuando estén en pequeña proporción, pueden provocar reacciones indeseables con los catalizadores, inutilizándolos de forma irreversible.

En bioquímica, donde las reacciones deben transcurrir en condiciones mucho más suaves que en un laboratorio, pero a la vez más complejas al existir en el seno de las células multitud de moléculas diferentes mezcladas entre sí, el papel de los catalizadores es desempeñado por las enzimas, gracias a las cuales y a su extremadamente precisa especificidad (catalizan una reacción sin afectar en absoluto al resto de las sustancias químicas presentes) es posible la vida tal y como la conocemos.

© Jacobo Cruces Colado, José Carlos Canalda, 11 de febrero de 2000


Creado: 11 de febrero de 2000
Última actualización: 01 de julio de 2007 a las 09:26  Bienvenida  Mapa del Sitio