Calor

1.- Física. El calor es un tipo de energía, denominada energía térmica, vinculada a las vibraciones atómicas y moleculares. Su naturaleza física es la de una radiación electromagnética, correspondiéndole el rango de frecuencias conocido con el nombre de infrarrojo, por estar situado por debajo del color rojo y, por lo tanto, de todo el rango visible que conocemos con el nombre de luz.

Cuando entran en contacto dos cuerpos que mantienen una diferencia de temperatura entre ellos, se produce una transferencia de calor de uno a otro, siempre en el sentido que va desde el de mayor temperatura al de menor temperatura, cesando cuando la diferencia de temperatura entre ambos se anula.

El calor es un subproducto de muchos procesos de diferente naturaleza. Se puede generar, por ejemplo, tanto a partir de procesos nucleares, (la radiación solar es una buena muestra de ello) como por reacciones químicas que desprenden calor (llamadas por ello exotérmicas) tales como las combustiones. También se obtiene calor a partir de la energía mecánica, o cinética, producida por un trabajo, merced al fenómeno conocido con el nombre de rozamiento. Evidentemente, hay procesos que se utilizan específicamente para generar calor.

Hasta mediados del siglo XIX se pensaba que la transferencia del calor se debía a la existencia de un fluido invisible llamado calórico; cuanto más alta era la temperatura, más calórico contenía el objeto. Fue James P. Joule, en 1849, quien fijó definitivamente la naturaleza del calor demostrando que se trataba simplemente de un tipo particular de energía.

Inicialmente el calor contaba con una unidad propia de medida, la caloría, definida como la cantidad de calor necesaria para elevar en un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua; pero por las razones anteriormente expuestas, los físicos optaron por utilizar las mismas unidades que para los demás tipos de energía y el trabajo, es decir, el julio y sus múltiplos.


2.- Ciencia-ficción. Independientemente de la definición académica de calor, habitualmente se entiende por calor la sensación térmica del ambiente. Si la temperatura es alta, se suele decir que hace mucho calor, y si la temperatura es baja, se dice que hace poco calor, o frío, aunque éstas son apreciaciones subjetivas; a un esquimal una temperatura ambiente de cero grados le resultará agradable, mientras que un natural de Tenerife, encontrará incómodos los veinte grados.

Esa misma subjetividad sirve en muchas ocasiones a los autores de ciencia-ficción como indicativo de la diferencia entre razas o culturas, como ocurre en LA MANO IZQUIERDA DE LA OSCURIDAD, de Ursula K. Leguin, que transcurre en un planeta, propiamente llamado Invierno, en permanente glaciación y donde los enviados del Ecumen sufren enormemente antes las condiciones climatológicas que dejan indiferentes, en mayor o menor medida, a los nativos.