Conjunto de datos accesible mediante medios informáticos y organizado de tal modo que la adición, consulta y actualización (el llamado mantenimiento) resulten ser operaciones rápidas y sencillas.
De forma habitual, las bases de datos están estructuradas en forma de tablas, en las que cada fila, o registro, se corresponde con el concepto de ficha, en el que están contenidos todos los campos (es decir, las columnas) que describen las características de los objetos o individuos a los que hace referencia la base de datos.
A su vez, puede haber campos que no describan una característica concreta, haciendo referencia entonces a otro registro de otra tabla o a archivos externos (que pueden ser textos, sonidos o imágenes) Por si esto fuera poco, varias tablas pueden contener campos que hagan referencia al mismo dato (por ejemplo, Documento Nacional de Identidad) y cruzarse tomándolo como dato común. Son lo que se llaman bases de datos relacionales
La complejidad que puede llegar a alcanzar modelos como el descrito, hacen necesarios métodos y lenguajes de consulta potentes pero lo bastante asequibles para que incluso los usuarios no especializados puedan efectuar sus consultas. Esta condición la cumple el llamado lenguaje SQL (desarrollado por IBM), que no se debe confundir con un lenguaje de programación.
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