Asteroides cuyas órbitas discurren por el exterior de la terrestre, aunque al encontrarse su perihelio a distancias inferiores a una unidad astronómica, pueden llegar a cruzarse con ésta. Por esta razón, existe la posibilidad, remota pero real, de que alguno de estos objetos pudiera llegar a chocar contra la Tierra. En 1937 uno de ellos, Hermes, pasó a una distancia de nuestro planeta inferior a la de la Luna. Toman su nombre del asteroide más conocido del grupo, Apolo (número 1.862, descubierto en 1932), y actualmente se conocen más de mil objetos de este tipo.
Estos asteroides forman parte del grupo denominado NEO (Near Earth Objects, Objetos Cercanos a la Tierra) junto con los asteroides Amor y Atén (a los que hay que sumar los recién descubiertos asteroides Aphoele), razón por la que también se los conoce como Objetos AAA.
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