Aceleración

Se puede definir la aceleración como la magnitud que modifica la velocidad de cualquier proceso. En la acepción más utilizada y conocida, la empleada en física, se refiere a la variación de la velocidad de un móvil con respecto al tiempo. Esta variación puede ser positiva, con lo que la velocidad se hace mayor, y se habla entonces de aceleración propiamente dicha, o negativa, con lo que velocidad se hace menor y se habla entonces de deceleración o frenado.

Al igual que la velocidad, la aceleración es una magnitud vectorial, y posee además de un valor numérico una dirección y un sentido. El concepto de aceleración está ligado íntimamente al de fuerza. Así, las leyes de Newton especifican que toda fuerza ejercida sobre un objeto comunica a éste una aceleración.

Es posible considerar dos tipos de aceleración dependiendo de la forma en que afecten al móvil. Si la aceleración afecta únicamente a la magnitud de la velocidad, pero no modifica la trayectoria del objeto, se trata de una aceleración lineal. Es el caso de lo que ocurre al pisar el acelerador o el freno en un coche que se mueve a velocidad constante por una recta; el vehículo ganará o perderá velocidad, pero no verá modificada su trayectoria.

Por otra parte, si la aceleración afecta a la trayectoria del objeto y la cambia, nos hallamos en presencia de una aceleración angular. El caso más típico es un objeto que gira en órbita en torno a otro. En virtud de la tercera ley de Newton, el objeto debería continuar con movimiento rectilíneo uniforme, pero la acción de una fuerza sobre el objeto, y la consiguiente aceleración, modifican su trayectoria ajustándola constantemente para que sea curva. En general, cualquier objeto cuya trayectoria se ve modificada se halla bajo aceleración.

La ciencia ficción posee un enorme número de ejemplos que ilustran este concepto, y el subgénero conocido como space opera es bastante ilustrativo. Las naves que surcan el espacio interestelar recorren trayectorias rectas, que sólo se ven modificadas por la acción de pequeños propulsores de maniobra. Las vistosas naves de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS no podrían inicialmente ejecutar sus vistosas piruetas sin verse sometidas a tremendas aceleraciones. De igual forma, las naves que giran en torno a un planeta deben encender sus propulsores para obtener una aceleración que las saque de la órbita.

© Jacobo Cruces Colado, (391 palabras)