Por lo que yo sé, y al contrario de lo que ocurría en los casos de Marte y Venus, la descripción que Enguídanos hace del principal satélite de Júpiter es, hasta donde he podido averiguar, completamente original. Lo normal en la ciencia ficción de la época era describir a éste y al resto de los satélites jovianos como unos astros helados y de atmósfera irrespirable cuando la tenían, lo cual por cierto no está demasiado lejos de la realidad.
Enguídanos, por el contrario, hace de este astro una repetición en miniatura del tropical Venus merced al supuesto (completamente falso, dicho sea de paso) que Júpiter es un astro en incandescencia que irradia el suficiente calor para conseguir una temperatura agradable, y aun tropical, en su satélite... Que por cierto, en las novelas de Enguídanos goza de una atmósfera perfectamente respirable. Curiosa teoría resiste el menor embate científico aun sin necesidad de recurrir a las fotografías enviadas por las sondas espaciales. Sin embargo, esta idea debió resultar muy querida a su autor puesto que éste la repite prácticamente sin variantes tanto en la Saga de los Aznar como en la serie de Bevington y en la de Finán. En la continuación de la Saga, por el contrario, al igual que ocurre con Marte y Venus, Ganímedes no vuelve a aparecer en ningún momento.