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Solventados mal que bien los asuntos pendientes con los sadritas Valera rinde finalmente viaje en Redención, sistema de cuyo gobierno depende legalmente una vez que ha desaparecido el de la Tierra; y aquí, bajo una apariencia cordial, se esconde un peligro mortal que hará enfrentarse a dos ramas diferentes de una misma humanidad.

A lo largo de toda la Saga de los Aznar Enguídanos, que usa y abusa de los efectos de la dilatación temporal predichos por la Teoría de la Relatividad, suele hacer poco o ningún caso del choque cultural que podría suponer el enfrentamiento entre una sociedad poco evolucionada gracias a sus continuos viajes estelares (los Valeranos) y otras sociedades de origen terrestre pero separadas de ella por miles de años de evolución. Será precisamente aquí cuando Enguídanos aborde por vez primera estos problemas de una forma lógica aunque, en ocasiones, llegue a pecar de cierta artificiosidad.

Sí, Redención ha evolucionado mucho desde la última visita de Valera... Tanto, que un abismo insuperable se ha alzado entre ambas comunidades. Los redentores, obsesionados por la búsqueda de la inmortalidad, han encontrado el medio de llevarla a la práctica no recurriendo a los trasplantes de cerebros en cuerpos jóvenes tal como lo hacían los inhumanos nahumitas, sino instalando éstos en el interior de unos sofisticados robot. Curiosamente Enguídanos no tiene el menor reparo en mostrar su repugnancia ante estas prácticas, no dudando en recurrir a teorías éticas y religiosas, un tanto fuera de lugar estas últimas, para defender su postura.

Temiendo los redentores una reacción airada por parte de los para ellos primitivos Valeranos, optan por hacerse con el control de Valera de forma taimada, apresando a Fidel Aznar y a su familia (a los que más adelante asesinarán) e introduciendo en Valera varios millones de comandos camuflados como pacíficos turistas.

Alertados por una disidente redentora los Valeranos, comandados por Miguel Ángel Aznar, hermano menor de Fidel, consiguen desbaratar el golpe de mano llevando luego la lucha al propio Redención. No mucho después, los cobardes redentores acceden a devolver a los prisioneros Valeranos concediendo la independencia a Valera. Los rectores del planetillo, convencidos de la imposibilidad de mantener puntos de contacto con sus alejados parientes, optarán por ejercer su reciente soberanía alejándose de Redención rumbo a lo desconocido.

Al igual que ocurriera en las anteriores novelas de la Saga de los Aznar, Enguídanos se limita aquí a hacer en la segunda versión algunas pequeñas modificaciones meramente epidérmicas con respecto a la primera edición; además de las consabidas rectificaciones de cifras y de la añadidura de alguna innovación científica, el autor suprime varias referencias a la religión que estaban ya bastante fuera de tono y, curiosamente, suaviza bastante el fervor democrático de los independentistas Valeranos... Hay que aclarar que la segunda edición de esta novela apareció tan sólo cinco meses antes de la muerte de Franco, por lo que entonces el horno no estaba para muchos bollos aun comparándolo con los últimos años de la década de los cincuenta, fecha en la que se publicó la primera edición.

El autoplaneta Valera, poniendo en marcha sus gigantescos motores, se apartaba de Redención para adentrarse en las inconmensurables y misteriosas profundidades del espacio infinito. (...) Dónde iban no les importaba. Todo el mundo era su propio mundo y todo el Universo estaba al alcance de sus posibilidades infinitas. El porvenir se abría tentador ante su inabarcable ruta.

Así termina esta novela, y con ella la Saga de los Aznar en su versión original.

© José Carlos Canalda,
1998

Creado: 28 de octubre de 1998
Última actualización: 30 de diciembre de 2007 a las 09:40  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente