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Habrían de pasar veintitrés números, es decir, casi un año, antes de que Enguídanos retomara la Saga de los Aznar, sin que en esta ocasión escribiera entre tanto ninguna otra novela, relacionada o no con la Saga, lo cual supone un extraño vacío en la producción de un autor que fue, durante toda la vida de la colección Luchadores del Espacio, la auténtica espina dorsal de la misma.

Centrándonos en el argumento de la novela, hemos de convenir que a Enguídanos se le daban bien los sadritas... Y también los dramas personales de los Aznar. De hecho esta novela es una continuación directa de la serie de tres títulos que narra la épica lucha entre terrestres y sadritas, y ciertamente no las cede en interés.

Comienza la narración con el encuentro en las proximidades del sistema solar del autoplaneta Valera y una flota sideral redentora, ambos llegados allí con idéntico propósito: exterminar a la raza que había expulsado a la humanidad del solar que la viera nacer. En Valera, fallecido accidentalmente Miguel Ángel Aznar, ostenta el título de superalmirante su hijo Fidel. La flota redentora, por su parte, está comandada por la almirante Sofía Medina, la antigua novia de Miguel Ángel Aznar que abandonara a éste en el último momento para partir rumbo a Redención mientras él se encaminaba a los planetas thorbods.

Ambas flotas son aliadas frente a un enemigo común, los sadritas, pero inmediatamente surge un problema: Sofía Medina es portadora de una orden del gobierno redentor en virtud de la cual el comandante de Valera debía cederle el mando de la flota combinada. La orden es escrupulosamente legal dado que Valera continúa estando bajo jurisdicción militar, dependiendo por lo tanto del gobierno redentor en al no existir gobierno terrestre; pero en realidad se trata de una iniciativa injustificada ya que los Valeranos están mucho más capacitados que los redentores para luchar contra los sadritas. No obstante las protestas de los militares Valeranos, que le piden que rehuse obedecer, Fidel Aznar acata disciplinadamente la orden cediéndole el cargo de superalmirante a la antigua novia de su padre, resentida aún contra aquel Aznar que, según ella, la abandonó a la partida de la Tierra.

Solucionados, al menos temporalmente, los roces entre las dos ramas de la humanidad, poco después comenzará una lucha sin cuartel entre terrestres y sadritas; y creo no exagerar si afirmo que, de todas las numerosas batallas siderales descritas por Enguídanos en sus novelas, ésta es probablemente la que alcanza caracteres más épicos, con miles de millones de omegas (las pequeñas astronaves que han sustituido a los antiguos navíos siderales) involucradas en la lucha de ambos bandos. Finalmente, y por muy estrecho margen, resultarán vencedores los aliados Valeranos y redentores frente a un enemigo cruel e insensible al que sólo queda ya exterminar en su reducto, el planeta Urano, completamente inerme ante la pérdida total de su flota; pero a causa del sol de helio que continúa enviando radiaciones mortíferas para la vida, éstos no podrán recuperar sus perdidos planetas, con lo que la victoria tendrá un gusto amargo.

Concluye la novela con la dimisión de la flamante almirante mayor Sofía Medina, abrumada por los remordimientos y convencida de que su odio irracional hacia los Aznar es producto tan sólo de su despecho personal. Volverá así Fidel Aznar a ostentar el mando supremo del planetillo, mientras el frustrado matrimonio entre su padre y Sofía Medina será compensado por el suyo propio con la hija de la almirante.

© José Carlos Canalda,
1998

Creado: 28 de octubre de 1998
Última actualización: 30 de diciembre de 2007 a las 09:40  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente