Curiosamente en la nueva versión aparece esta novela con el título de EL HOMBRE DE TITANIO, cambio debido quizá a un error puesto que tanto en la presentación como en la lista de títulos publicados aparece en plural tal como figurara en la versión original. Por lo demás las dos ediciones se diferencian tan sólo en mínimos detalles de nula importancia, simples retoques que al parecer hizo Enguídanos en la totalidad de las novelas de la serie.
Comienza esta novela con el descubrimiento por parte de los terrestres de la forma de copiar las revolucionarias armas de luz sólida gracias al proyector traído de Urano por el comando de Miguel Ángel Aznar. Simultáneamente los científicos terrestres descubren que la radiación solar es perjudicial para la vida de los sadritas, los cuales sólo pueden medrar bajo los rayos de un sol de helio. No conformes totalmente con esta teoría, y no demasiado convencidos aún de que los pequeños pulpos capturados tras la batalla de Urano sean en realidad los auténticos sadritas, a los que muchos continúan considerando como una raza humanoide, los terrestres deciden enviar a Oberón un nuevo comando para que éste capture algún sadrita vivo con objeto de que pueda ser estudiado por los científicos terrestres; sadrita, se entiende, de los de visten armadura, puesto que muy pocos creen aún que los pulpos que fueran hallados muertos sean en realidad seres pensantes.
Coincidiendo con el comando, y sirviendo de tapadera a éste, marchará hacia Oberón una comisión de parlamentarios terrestres que tiene como principal objeto, además de arropar al comando, reclamar la devolución de los prisioneros terrestres capturados por los sadritas tras la batalla espacial ganada por estos últimos. El superalmirante mayor honorario, don Miguel Ángel Aznar, formará parte de la comisión mientras su hijo Miguel Ángel será a su vez el responsable del comando.
Una vez llegados a Oberón las cosas comenzarán a ir mal, desviándose del rumbo previsto. La comisión es hecha prisionera y torturados y asesinados la mayor parte de sus componentes, mientras los comandos consiguen capturar a un sadrita de armadura para comprobar que en su interior se alberga, efectivamente, tan sólo un pequeño pulpo. Apresados acto seguido varios sadritas vivos con objeto de que puedan ser estudiados por los científicos terrestres, los comandos se escinden en dos grupos: Uno de ellos, junto con los prisioneros, partirá inmediatamente hacia la Tierra mientras el otro, con Miguel Ángel Aznar al frente, intentará rescatar a los supervivientes de la fallida comisión negociadora.
Los éxitos y los fracasos se reparten equitativamente para los protagonistas: La nave del primer grupo es derribada nada más intentar abandonar Oberón falleciendo todos sus tripulantes, pero Miguel Ángel Aznar tiene más suerte ya que consigue rescatar con vida a su padre, único superviviente de la comisión, escapando también con éxito de la base de los sadritas. Dadas las circunstancias, para evitar que les ocurra lo mismo que a sus infortunados compañeros los supervivientes optarán por esconderse bajo la capa de polvo que cubre la superficie de Oberón aguardando pacientemente a que se calmen los ánimos de los burlados sadritas.
Resulta curiosa la alusión de Enguídanos a un sol de helio; en realidad no existen soles de esta naturaleza, puesto que en todas las estrellas el hidrógeno, que es su componente principal, se transmuta en helio por fusión nuclear, por lo que todas las estrellas contienen, en mayor o menor cantidad, tanto hidrógeno como helio. Cuando una estrella agota su combustible, es decir, el hidrógeno, pasa a experimentar una serie de procesos (fase de gigante roja, nova, supernova...) todos los cuales son absolutamente incompatibles con cualquier tipo de vida. Ignoro de dónde pudo sacar Enguídanos esta idea, pero aunque disparatada no deja de ser original como también lo es la forma en la que los sadritas consiguen trasmutar nuestro Sol.