
Cuando hablo del propósito de la vida, estoy pensando no sólo en la vida humana, sino en toda la vida sobre la Tierra y la vida que debe existir sobre otros planetas por todo el Universo. Es solamente sobre la vida en la Tierra, sin embargo, que uno puede hablar con alguna certidumbre. Me parece a mí que toda la vida en la Tierra, la suma total de toda la vida en la Tierra, tiene un objetivo. Si los medios estuvieran disponibles, podríamos seguir hacia atrás el rastro de nuestros ancestros - los tuyos y los míos - hasta la primera burbuja de material en los albores de la vida, que vino al ser sobre el planeta. Lo mismo puede hacerse para la araña que teje su red en el césped, y para el césped en el que la red es tejida, para el pájaro posado en el árbol y para el árbol en el que está posado, para el sapo que espera a la mosca debajo del arbusto, y para la mosca y el arbusto. Todos somos hermanos genéticos. La cadena que conduce atrás, hasta ese día primordial del principio de la vida, es totalmente continua .
Speaking of Science Fiction: The Paul Walker Interviews 1978
La literatura de Clifford D. Simak se ha llegado a catalogar en ocasiones como ciencia ficción pastoral. Esta descripción, para alguien profano en su obra, puede resultar chocante, sin embargo, basta con profundizar un poco en alguna de sus novelas o relatos, para darse cuenta de que es apropiada. Simak ha sabido como nadie conjugar el amor por la naturaleza, y por las pequeñas comunidades rurales del Oeste americano, con la ciencia ficción y algunos de sus temas clásicos: los robots, los viajes interestelares y en el tiempo, los universos paralelos... Únicamente otro autor, quizá, pueda ser comparado a él a este respecto: Ray Bradbury, pues sin duda su mágica epopeya sobre la conquista de Marte, tiene, como las obras de Simak, esa extraña mezcla entre lo futuro, lo pasado y aquello detenido en el tiempo onírico de la idealización.
Clifford D. Simak nace en Milville (Wisconsin, EUA) en 1904, en 1929 contrae matrimonio con Agnes Kuchenberg, con quien tendrá dos hijos. Estudia en la Universidad de Wisconsin y comienza a trabajar para algunos diarios, hasta que en 1939 entra a trabajar en el Minneapolis Star And Tribune de Minneapolis (Minnesota), en el que permanecerá hasta su retiro en 1976. Durante todo este tiempo, simultaneara su trabajo como periodista con su actividad como escritor, de ciencia-ficción principalmente.
Su primera publicación es EL MUNDO DEL SOL ROJO (THE WORLD OF THE RED SUN), en el número de diciembre de 1931 de Wonder Stories. Se trata, pues, de un autor previo a la época dorada de la era Campbell. Uno de los pocos que logró sobrevivir al cambio de orientación en la ciencia ficción que supuso que éste tomara las riendas de Astounding Science Fiction en 1937. De hecho, Simak no escribió nada en el periodo que va de 1933 a 1937 (con la única excepción THE CREATOR en 1935) porque el mismo confesaba sentirse incómodo con la ciencia ficción que se hacía en la época. No obstante, con la llegada de Campbell a ASF, las nuevas directrices se adaptaron perfectamente a su estilo, y se convirtió en uno de los autores regulares de la revista.
Es significativo el gran respeto y admiración que siempre despertó entre el resto de escritores del género, Isaac Asimov lo describe como un hombre afable y bondadoso en el aspecto personal, y como la encarnación de la sencillez y claridad literaria que él siempre ha buscado a lo largo de su obra, en el aspecto literario. Robert Heinlein va si cabe más allá, y dice que leer ciencia ficción es leer a Clifford D. Simak. Este reconocimiento culminará en 1976 con la otorgación del premio Gran Maestro de los Escritores de Ciencia Ficción de América (antes que él únicamente lo habían recibido Robert Heinlein y Jack Williamson).
Otros premios destacables a lo largo de su carrera son:
Para terminar, y ayudar a darnos cuenta qué tipo de persona fue Clifford Donald Simak, creo que pueden resultar muy ilustrativas las observaciones de Isaac Asimov en sus MEMORIAS:
He contado tantas veces esta historia que Simak, un individuo sumamente modesto, me preguntó bastante avergonzado si algún día dejaría por fin de elogiarle.
Le respondí con una sola palabra:
-¡Nunca!
Cliff fue uno de los que recibió el premio de Gran Maestro de los Escritores de Ciencia Ficción de América; galardón totalmente merecido.
Murió el 25 de abril de 1988, a la edad de ochenta y cuatro años. Pero Heinlein murió menos de dos semanas después, así que la muerte de Simak fue relegada a un segundo plano. Eso me dolió mucho, porque aunque Heinlein era el escritor de más éxito, no pude menos de pensar que Cliff era mejor persona .
[1] Clifford D. Simak. Speaking of Science Fiction: The Paul Walker Interviews 1978
[2] Cabe tener en cuenta la amplia labor divulgativa que Simak llevó a cabo como coordinador de la Minneapolis Tribune'S Science Reading Series.
[3] Isaac Asimov, MEMORIAS.
[4] Para la redacción de esta bibliografía me ha resultado de una inestimable ayuda el artículo de Alfonso Hernández Clifford D. Simak y su tratamiento editorial en castellano, publicado en http://www.cyberdark.net.
[5] En este caso, no todos los cuentos incluidos en cada recopilación son inéditos en castellano, algunos ya han sido traducidos por separado, o en otras colecciones.