Entrevista a Ángel Torres Quesada
por José Luis Mora

Si en el anterior artículo hemos conocido el perfil de este escritor gaditano, ¿qué mejor que acompañar a éste con una entrevista al autor en cuestión? No es por hacerle la pelota, pero siempre da gusto charlar con él. Comencemos.

José Luis Mora: Ángel, para todos aquellos que cometen el pecado de no leer tus columnas La memoria Estelar de la web Bibliópolis, ¿cómo comenzaste a leer tebeos y novelas de ciencia ficción?

Ángel Torres Quesada: Pues como el cura que me estaba bautizando era un plasta, alguien me prestó un tebeo para que no me aburriera y me aficioné a mirarlos. Luego aprendí a leerlos. En serio, en los cuarenta no había tele y había que distraerse leyendo tebeos. No te lo creerás, pero creo que en esos años se leía más que ahora. El siguiente paso fue leer las novelas de Molino que compraba mi hermano, y El Coyote, que se lo leía hasta Carrero Blanco.

¿Que se te metió en la cabeza para decidir ser escritor de novelas del género?

También iba al fútbol y quería ser jugador, y cuando vi una obra de teatro quise ser actor. Jugaba fatal a la pelota, aunque llegué a actuar en una comedia, LA TÍA DE CARLOS, dije que no cuando el director me propuso ensayar otra obra. Y eso que me dijo que había quedado muy bien. Creo que encontré en eso de escribir que era más fácil. Luego me daría cuenta que no, pero ya estaba decidido a ello. Nunca fui ambicioso, yo sólo quería escribir novelas de a duro. Más tarde me dije que debía buscar otros horizontes. Todavía los estoy buscando

También, como se ve, te gustaban los cómics. Aparte de los dibujos del cómic Ángel Exterminador, con un guión escrito por Rafael Marín allá por ¿1984? me parece que no has hecho más en el medio, y eso que viendo la portada que dibujaste para la novela LOS VIENTOS DEL OLVIDO, no eres precisamente un mal dibujante. La pregunta es ¿porqué no hiciste más tebeos?

En una ciudad de provincias era difícil en aquellos años contactar con las editoriales, mucho más intentar colocar una novela o un cuento. Hice mis pinitos en Diario de Cádiz, llegué a publicar durante veinte días una tira de ciencia-ficción. No me pagaron un duro, claro. El director quería que yo siguiera, pero se metió en política y lo sustituyeron.

Regresando a la literatura, ¿qué escritores te influenciaron en tu trabajo y cuales eran tus lecturas predilectas?

Aunque no lo creas, José Mallorquí, y no sólo por su trabajo en Futuro, sino porque me entusiasmaba todo lo que escribía, El Coyote, Tres hombres buenos, Lorena Harding, etc... Incluso sus novelas deportivas. Luego vinieron A. T. Quesada, Asimov, Heinlein, Hamilton, Brown y muchos más.

Un jovencito Torres Quesada de 22 años logra publicar UN MUNDO LLAMADO BADOOM en el número 233 de la colección Luchadores del Espacio de Valenciana. ¿Te costó mucho publicarla? ¿Se quedaron otras novelas en el camino sin ser publicadas escritas antes que esta?

Fue la primera que envié a una editorial que publicaba novelas de a duro. Me contestaron que la publicarían si le quitaba las veinte páginas que le sobraban. La reescribí, la volví a mandar y me dijeron que lo sentían, que ya tenía exceso de originales. Les escribí una carta un poco airada, y me replicaron que la publicarían. Por ella me pagaron 1.500 pesetas, que no estaba mal. Yo acababa de licenciarme y me había enterado que el sargento de mi batería ganaba 2.800 pesetas al mes. Era un poco menos de su suelto, pero hice menos el capullo que él. Más tarde me enteré que la colección ya estaba sentenciada. Publicaron otro número y la cerraron. Llegué a los justo.

¿Qué sientes al releer ahora esta novela de un, por entonces, escritor bisoño?

¿Ahora? Un poco de vergüenza sentí al releerla cuando los chicos de Pulpmagazine quisieron publicarla. Me resistí un poco, pero me convencieron de que era un documento histórico que debía ser conocido, eso me dijeron más o menos. Y yo me lo creí. Bueno, por ellos, y por lo que trabajan, no podía decirles que no. Ahora no me arrepiento.

En la colección La Conquista del Espacio, de Editorial Bruguera, ideaste la Saga del Orden Estelar ¿te costó convencer al editor de su publicación?

¿Convencerle? Yo no le propuse nada. Envié LOS ENEMIGOS DE LA TIERRA como una novela más. Los personajes me los inventé para esa novela, y la organización la recuperé de una de las novelas anteriores, que entonces se llamara el Orden Imperial. Me dije que había encontrado un filón, y después de enviar tres o cuatro novelitas con las aventuras de Alice y Adán, me dijeron que nones, que en la colección no publicaban seriales. Más adelante les colé las que pude, hasta que se hartaron o se convencieron de que gustaban, no lo sé, y ya no me dijeron más. Pero ese impulso inicial acabé perdiéndolo.

En esta saga (de la cual doy cuenta en el artículo que acompaña a esta entrevista) la protagonista es Alice Cooper, una mujer de armas tomar como personaje principal de un pulp algo poco visto en este género de hombres...

Ya te digo que el personaje nació sin proponérmelo. La personalidad de Alice la fui puliendo en las siguientes entregas. Aunque quería que la pareja tuviera el mismo protagonismo, yo sentía que la chica valía más que el chico. Para el personaje de Mariem en LOS VIENTOS DEL OLVIDO me basé en Alice Cooper. Quienes han leído esta novela me han dicho que ella pudo llamarse como la comandante y, en vez de la Academia para la que trabajaba, podía servir al Orden Estelar. Y tienen razón.

Hablando de Alice, ¿porqué tus personajes femeninos son tan interesantes y de una personalidad tan marcada?

Mi respeto hacia las mujeres es infinito desde el día que descubrí que me había parido una mujer. Sin embargo, en una crítica firmada por una chica, ésta decía que Mariem le parecía demasiado perfecta. Cada cual es libre de dar su particular opinión.

Sobre El Orden Estelar ¿cuando, cómo y porqué se te ocurrió crear una saga literaria de tal envergadura, inspirada en los clásicos anglosajones?

¿Y por qué no? A mí me había encantado la Saga de los Aznar, pero nunca me propuse imitarla. En los setenta sabía que existía Star Trek, pero en Cádiz no se podía ver porque la ponían en la segunda cadena y ésta no la pillábamos. Te repito que cuando me lancé a continuar la serie me acudían las ideas sin esfuerzo. Tanto es así que algunos argumentos, después de que la editorial me dijera que qué me había creído yo, los adapté en otros escenarios y con otros personajes.

En las colecciones de a duro de Bruguera los editores presionaron a los escritores para meter sexo en sus páginas (no en vano estamos hablando de la época del destape) ¿como llevaste dicha imposición y cómo influyó en los argumentos de tus novelas?

No quería que me pasara como a Alfonso Paso. Cuando el destape este autor se puso a escribir obras con destape y ahí se acabó su carrera. También es verdad que escribir una novela erótica es difícil, siempre que ésta no sea una chabacanería, y como yo estaba por la labor, en Ceres me limité a poner algunas cosillas, pero luego volví a lo mío.

Como escritor de a duro ¿cómo podías escribir tantas novelas en tan corto espacio de tiempo y, además, sin que se te agotaran las ideas?

Dicen que quien hace un cesto hace ciento. Práctica. Para todo hace falta un rodaje, y si el motor no se va a hacer puñetas, puedes tirar millas. Después de consumir mis reservas de ideas, allá por la décima novela, me entró un poco de desazón, creí que no iba a encontrar temas. Pero superé la crisis y no hubo problemas.

¿Te era divertido escribirlas, te suponía algún reto el estar presionado por tan cortos plazos de entrega?

Era una mezcla de excitación, de alegría y de miedo. Un reto. Nunca he escrito un boceto, un guión previo. La mayoría de mis novelitas empezaba a escribirlas teniendo únicamente un esbozo, a veces sólo el principio. Lo demás venía a continuación. Tengo dos títulos en los que me consideré fracasado. No voy a decirte cuáles. Uno de esas novelitas la reescribí hace unos años. Hace poco la repasé. Ha engordado un poco, de ochenta páginas a más de doscientas. Ahora a buscar editor.

Las colecciones de a duro cerraron a mediados de los años ochenta y Ángel, unos pocos años antes de que su desaparición, buscó otros pastos en la llamada literatura seria de ciencia ficción ¿ves muchas diferencias entre hacer un tipo y otro de literatura? ¿Te parecen igualmente dignos ambos géneros?

Por supuesto que me parecen dignos. Todas las novelas de a duro las escribí a máquina. Había que andar con cuidado para no cometer errores, porque si los cometías en demasía tenías que volver a empezar esa página. Pero escribía deprisa, de tres a cuatro páginas por hora. La novelita que más tardé en escribir me costó 24 días, y tres la que menos.

Otra cosa que muchos lectores nuevos desconocen es que te iniciaste en la literatura seria mucho tiempo antes de lo que se imaginan y, concretamente, con un relato basado en partes desechadas de tu primera novela...

De UN MUNDO LLAMADO BADOOM eliminé dos anécdotas que contaban los protagonistas. Una de ellas es EL HOMBRE DE LA ESFERA, un cuento publicado en la antología de Edhasa, allá por los sesenta.

En Nueva Dimensión publicaste las dos primeras partes de la Trilogía de los Dioses, que quedó inconclusa tras el cierre de esta revista ¿Para cuando la tercera parte, que me parece que se está cociendo?

Quizá cuando esta entrevista se publique ya esté en las librerías La trilogía de los Dioses, volumen que recoge DIOS DE DHRULE, DIOS DE KERLHE y DIOS DE LA ESFERA. La última, la más larga, quedó inédita en su tiempo. Hace un año encontré una copia, la leí, la pulí y ahí está.

Llegamos a finales de los años ochenta y llega La Trilogía de las Islas, editada por Ultramar (y ahora reeditada por Timun Mas), ¿qué pensaste para meterte a escribir una obra tan ambiciosa alejada del tono y corsés de las novelas de a duro?

Se habían acabado las colecciones de a duro, y había comprado mi primer ordenador, un Amstrad con una infernal pantalla de fósforo verde y más lento que un Biscuter. Hacía unos años había escrito LOS HEREDEROS DE LA HUMANIDAD, publicada en Héroes del Espacio, ediciones Ceres. Lo que ocurría en la novelita era lo contrario, en cierto modo, a lo que ocurre en Las islas. Cuando terminé esta novela, la de a duro, me dije que podía contar lo que había pasado en la Tierra durante la época actual, y me puse a escribir en el dichoso ordenador. Además, no tenía otra cosa que hacer.

¿Te sientes satisfecho de esta trilogía?

Claro. Escribí la primera y la envié a Martínez Roca. El responsable entonces de la colección Superficción me contestó que no le había gustado. Después se la envié a Domingo Santos, que por entonces dirigía la colección de ciencia-ficción de Ultramar. Me respondió que le había parecido bien, pero que como me conocía, y se había dado cuenta de que la aventura no había terminado, me preguntó si pensaba escribir una segunda parte. Yo ya tenía ideas para dos o tres novelas más, pero en lugar de decirle que me proponía hacer una tetralogía, fui prudente y confesé que sería una trilogía. Como Domingo sabe de esto de las ediciones, me contestó; Tú escribes la segunda. Si me gusta, si no se hunde respecto a la primera, tienes mi permiso para escribir la tercera. Si ésta es un mamarracho, el lector ya la habrá comprado y te maldecirá a ti. La segunda me costó escribirla más que la primera, pero la tercera, una vez que supe que a Domingo Santos le había parecido bien, resultó la más fácil de las tres, quizá porque ya no tenía cortapisas.

En los últimos años te has proliferado mucho con novelas como LOS SICARIOS DE DIOS, UN PARAÍSO LLAMADO ARA, LA DAMA DE PLATA, LAS GRIETAS DEL TIEMPO, SOMBRAS EN LA ETERNIDAD... Parece que esta es tu racha y no hay editorial que no publique una novela tuya ¿a qué crees que se debe esta época de bonanza (pues parece que te lo publican todo)?

Hay muchas editoriales que por pitos o por flautas no me publican. Qué más quisiera yo. En el disco duro tengo seis novelas largas, muy largas, y una docena de cuentos. También he estado unos años casi sin publicar, pero ese tiempo siempre he escrito algo.

Con LOS VIENTOS DEL OLVIDO (tu mejor novela y superior incluso a LAS ISLAS DEL INFIERNO, bajo mi punto de vista) te atreviste incluso a autoeditarte en una colección de corta vida ¿Porqué creaste la colección Gadir y qué error te llevó a contratar a Rafa Marín como director editorial de la misma?

Porque no publicaba nada y también porque quería hacer algo, por ejemplo una cooperativa de escritores, a ver si ganábamos algunas pesetas. Por último, porque esa novela la había enviado a una editorial y después de un año de espera seguían sin contestarme.

¿Que por qué contraté a Rafa? Para que no se metiera con la colección. Es broma, hombre. Creí que le gustaría el proyecto, pero no estaba mucho por la labor, o tuvo más visión que yo y consideró que el proyecto sería inviable. Si no hubiera sido porque era mucho trabajo para mí, habría seguido adelante. No perdí dinero, y en cambio gané tanto o más que si hubiera publicado en una editorial seria, pero a largo plazo. Ya apenas quedan ejemplares. Así que se apresuren los que aún no la han leído.

En el argumento de LOS VIENTOS DEL OLVIDO encontramos uno de los temas recurrentes en tus novelas con las religiones, las deidades y la mala influencia que, según los planteamientos de tus novelas, ejercen sobre las civilizaciones ¿Qué ves de malo en estas costumbres sociales para tratar estos temas en tus obras?

Si me preguntas qué pienso de una religión con sacrificios humanos institucionalizados, te diré que debería ser exterminada; pero si hablamos de las que predican la paz y el amor, y luego sus dirigentes se pasan por el arco del triunfo estos preceptos, tengo que responder que esos tipos me caen fatal. Aparte de esto, no conozco una sola ley o disposición en pro de la humanidad que haya manado de las altas jerarquías religiosas en sus muchos siglos de historia, o bien nunca he visto que ellos practiquen lo que piden a los demás. Y no me valen los ejemplos aislados de algunos de sus miembros para justificar a esta u otra corporación divina. El cristianismo predica el perdón y la paz, y ya ves lo que ha pasado durante los últimos veinte siglos. Y el Corán no alienta la violencia, y podemos leer todos los días como unos canallas les comen el coco a los jóvenes y les engañan como a pardillos diciéndoles que si revientan con un cinturón de explosivos irán al paraíso y verán bailar a las huríes a su alrededor. Y para terminar, si durante dos milenios han hecho la puñeta al prójimo, no van a cambiar ahora. Si en sus manos estuviera, volverían a resucitar el santo oficio, que tiene gracia que encima lo llamen santo. Lo que pasa es que, por increíble que parezca, la humanidad ha dado un pasito adelante, bastantes más que ellos, que aún andan anclados en el pasado.

También has sido prolífico a la hora de escribir relatos, ¿tienes pensado recopilarlos en algún tomo?¿porqué, parece, que no te gustan tanto los relatos como las novelas?

Claro que me gustan los relatos. Si no me gustaran no los habría escrito. Tal vez dentro de poco aparezca un libro con mis relatos menos malos.

Hablando de un tema que te sonará a tópico en una entrevista ¿cómo ves el panorama del la ciencia ficción española actual?

Igual que siempre. Es decir, fatal.

¿Crees que sería necesario hacer algún tipo de colección más popular para asentar el género de una vez por todas en España (y con ello que los escritores pudiéramos vivir de esto que tanto nos gusta)?

Para empezar, las novelas deberían tener un precio asequible, estar muy bien distribuidas y ser distraídas. Y que los directores supieran contactar con el público, que se dejaran de exquisiteces algunos y de plamplinas otros. ¿Quieres saber cómo sería eso? Pues mira los precios de Timun Mas, su distribución y su objetivo de distraer. Esperemos que Gorgona siga adelante. Dicen que esto de la ciencia-ficción sobrevivirá gracias a las editoriales pequeñas. Tal vez tengan razón. ¿Un ejemplo? Lo que publica PulpEdiciones, las colecciones Aelita y Omean; buen precio, buena presentación y autores que no aburren.

¿Qué les dirías a los proyectos de escritores que quieran triunfar en este género?

Que se dediquen a otra cosa si esperan ganar dinero y una pizca de reconocimiento, pero que sigan adelante si se lo toman como una distracción.

Y el futuro ¿que nos tiene preparado Ángel Torres Quesada?

Seguir dando la lata. En serio, escribir. Es ya un vicio. Lo que necesito es tiempo para desarrollar todas las ideas y todos los proyectos que bullen entre mis ya escasas neuronas o que mi disco duro alberga. El otro día un amigo me preguntó que cual novela mía me parecía mejor. Le respondí que la mejor será la que escriba algún día.

Me parece que ya me he quedado sin preguntas. Ha sido un placer entrevistarte.

De nada. Lo mismo digo.