¿De qué se trata?

Stargate funciona en la actualidad como una franquicia televisiva de gran éxito, entendida la cuál al más puro estilo norteamericano, como existen otras. La historia de la misma comenzó allá por 1994, con la producción y lanzamiento en pantalla grande de la película del mismo nombre, STARGATE, que tuvo un éxito moderado. Moderado porque, aunque en su día no fue considerada como un bombazo —o blockbuster, como dicen los norteamericanos—, sí cumplió con las premisas básicas de cubrir con creces el presupuesto invertido —unos 55 millones de dólares, una ganga para lo que se pretendía hacer—, generar beneficios y, en última instancia, dar un poco de qué hablar, siendo este último un objetivo al que todas las producciones aspiran pero que no muchas consiguen alcanzar, pasando sin pena ni gloria, en la mayoría de los casos.

A la película le siguieron la obligatoria novelización de la misma y un par de novelas más —ver en la sección Libros —, continuando un poco con el argumento original, aunque desconozco hasta qué punto se pueden considerar canónicas —¡atención, palabra diabólica! — o no. En verano de 1997 se lanzó en Estados Unidos el episodio piloto de la serie Stargate SG-1 —en adelante SG1 —, que tomaba los hechos narrados en STARGATE —con algunos cambios que ya comentaré— para iniciar una producción televisiva que, originalmente, estaba pensada para llegar hasta la quinta temporada, que era hasta donde habían firmado el contrato con el actor estrella y productor ejecutivo Richard Dean Anderson —mayormente conocido como el protagonista de la mítica serie MacGyver —, aunque luego la cosa se extendería el doble de temporadas y... bueno, todo a su debido tiempo. El concepto de la serie era muy fresco, utilizaba algunos conceptos interesantes como una importante cantidad de referencias mitológicas, buena base científica y componentes fantásticos y, además, tenía una buena carga de efectos especiales —de los buenos, es decir, como herramienta, no como sustitutos del argumento—. Aun así, como sucede habitualmente con todas las producciones de temática fantástica o de ciencia-ficción, la línea que podía separar el éxito del fracaso era muy fina.

El caso es que con el paso de los capítulos y la evolución de personajes y argumentos, la serie adquirió una importante notoriedad —y con ello cambió de dueños, para variar— y se produjo algo que, a día de hoy, hay que considerar como esencial en el nacimiento de cualquier franquicia de éxito: empezó a generarse lo que George Lucas denominó en su momento como Universo Expandido para su saga galáctica, es decir, la proliferación de artículos que otorguen amplitud, trasfondo, colorido y demás a lo que se explica en las producciones originales, ésto es, empezaron a publicarse novelas, libros explicativos, guías de la serie, etc., así como cierta cantidad de merchandising en forma de muñequitos, maquetas, etc. Se iban dando los pasos requeridos para convertir el modesto proyecto de Jonathan Glassner y Brad Wright en una verdadera franquicia. Las audiencias eran muy buenas y el producto tenía —y tiene— una gran calidad a muchos niveles.

Posteriormente se produjo un pequeño fiasco con una serie de dibujos animados, de nombre Stargate Infinity —en adelante SGI — y emitida entre Septiembre de 2002 y Julio de 2003 en EE. UU, destinada a atraer al público más joven. El proyecto, aunque no estaba exento de calidad en el dibujo y los argumentos, no tuvo el éxito deseado y la guillotina de las audiencias trajo su prematura cancelación, suceso que no debilitó en nada al producto principal que era SG1.

Con las velas de la nave completamente extendidas y recibiendo los fuertes vientos de popa provenientes de la buena crítica, los buenos ratings y las buenas ventas de productos relacionados, se inició un segundo proyecto serio y que acompañaría en paralelo a SG1 en su firme andadura, no sólo por los EE. UU y Canadá, sino también por el Reino Unido, Alemania, Francia, Australia... y por muchos otros países donde la costumbre del maltrato al género no está tan arraigado como en el nuestro. Este segundo proyecto, lanzado en un formato tan de moda últimamente como es el del spin-off —en cristiano serie basada en otra —, llevaría por suculento nombre Stargate Atlantis —en adelante SGA —, que para el profano puede sonar un poco repetitivo —películas de Disney, videojuegos de Indiana Jones, el sin fin de documentos, libros, etc. sobre la famosa ciudad perdida...—, pero para el seguidor de la serie original ya solamente el nombre hacía babear pensando en las posibilidades de la nueva serie.

El éxito de ambas series seguía siendo espectacular, aunque las audiencias —principales barómetros utilizado por las cadenas televisivas— empezaban a tambalearse debido a diferentes motivos pero el filón todavía tenía tela para rato y en 2008 se sacaron dos películas directamente a formato DVD y Blu-ray: STARGATE: EL ARCA DE LA VERDAD (STARGATE: THE ARK OF TRUTH) y STARGATE: EL CONTINUO (STARGATE: CONTINUUM) ambas ambientadas en los argumentos de SG1. Además, el universo expandido de Stargate ha seguido creciendo (en forma de novelas, audio-libros, guías, etc., e incluso un proyecto —todavía en curso— de juego de ordenador del tipo multijugador online) de forma muy importante.

En la actualidad —mayo de 2009—, tras la friolera de quince años, con las tres series — SG1, SGI y SGA — finalizadas, con tres películas — STARGATE, EL ARCA... y EL CONTINUO — a sus espaldas y con docenas de novelas, y demás material adicional publicado y por publicar, ya se ha concretado —aunque no se ha confirmado oficialmente— la producción de un tercer film destinado directamente al mercado del DVD/Blu-ray y basado en SG1, así como una primera producción del mismo formato basada en SGA. Pero no sólo eso, sino que ya está en producción la que será la tercera serie de la franquicia y cuyo estreno está previsto para otoño del presente año: Stargate Universe, que promete ser algo totalmente distinto a lo visto hasta ahora. Además, está a punto de sacarse en formato DVD/Blu-ray una nueva versión —llamada Final Cut — del mítico episodio piloto de SG1, al que los productores ya le tenían ganas desde hacía tiempo.

Así pues, cabría decir que, junto a la franquicia Star Trek, Stargate se ha convertido en un hito en la producción televisiva que merece ser tenida en cuenta como uno de los puntales de la ciencia-ficción moderna... ¡y que dure muchos años!

Eh... ya pero ¿de qué va exactamente esto de Stargate?

¡Para contestar esa pregunta hay que seguir leyendo en la sección Pilares!


Notas

Pues sí, eso del material canónico es un término muy de moda desde hace muchos años en el ámbito de las franquicias televisivas con material complementario. Hay quien considera que lo publicado en el material complementario —esencialmente novelas— no se debería tener en cuenta como material propio de la serie o series originales y que por lo tanto no debería ser susceptible de tenerse en cuenta a la hora de hablar de argumentos generales o de recopilar información para enciclopedias temáticas. En general hay de todo, pero si el material en cuestión no choca con lo producido originalmente, que es lo que se tiene por material canónico, no se tendría que ser tan puntillosos.

Los directivos de las cadenas están un poco en el pleistoceno en cuanto al tema de medir audiencias y no parecen tener en cuenta que a día de hoy existen opciones alternativas a ver las cosas en directo por televisión. El caso es que con la llegada de estas otras alternativas, que te permiten ver programas en horarios distintos a los originalmente programados por las cadenas, las audiencias bajaron en un % importante y que fue uno de los detonantes de la cancelación prematura de SGA, por ejemplo.

David López Vila, 6 de junio de 2009

Creado: 16 de junio de 2009
Última actualización: 26 de julio de 2009 a las 09:13  Bienvenida  Mapa del Sitio  Enlace permanente